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El apoyo de López Obrador a Maduro abre interrogantes sobre el futuro de la relación de México con Trump

"México se está convirtiendo en un muro para para la migración, los migrantes ahora se van a quedar aquí. Y creo que Trump prefiere ese acuerdo que esperar la desaprobación mexicana hacia Venezuela", ese es el análisis que Manuel Yarto, politólogo de la Universidad Regiomontana y ex director de Internacional en Reforma, ofreció a LPO.

 

La decisión del gobierno de López Obrador de rechazar el llamado que los otros trece países del Grupo Lima hizieron al presidente Nicolás Maduro para que no asuma el proximo 10 de enero otro mandato, marcó no sólo un cambio radical con las posiciones que México sostiene hace décadas frente al chavismo -desde el sexenio de Fox- sino además un primer contrapunto fuerte con Estados Unidos.

 

Es que la administración Trump viene intensificando su acoso al régimen de Maduro y como reveló LPO, no descarta una acción militar para derrocarlo. El secreatrio de estado, Mike Pompeo, animó este viernes mediante una videoconferencia a los trece cancilleres reunidos en Lima a condenar con el máximo de dureza a Maduro. México fue el único integrante del grupo que se negó a avalar el documento final.

 

El Grupo de Lima le pide a Maduro que no asuma otro mandato, pero rechazan la intervención militar de Trump

 

Pompeo venía de protagonizar una intensa agenda en la región, aprovechando su visita a Brasilia para la asuanción de Jair Bolsonaro, el nuevo aliado central de Trump, que apoya sin reservas las medidas más extremas contra Maduro y todo el denominado eje bolivariano, que integra el boliviano evo Moralkes, que este sábado felicitó a López Obrador por el cambio de posición de México.

 

Así se produjo un switch en las posiciones de las dos economías más grandes de Latinoamérica. Mientras Brasil abandonó el apoyo que históricamente le dieron Lula da Silva y dilma Rouseff a Maduro, México abandonó la condena al chavismo iniciada por Fox y continuada por Calderón y Peña Nieto.

 

La reacción de Trump

 

La pregunta del millón es hasta que punto este giro complicará las relaciones de México con Estados Unidos, embarcado en una escalada regional contra Maduro que tiene en Bolsonaro, el colombiano Ivan Duque y el argentino Mauricio Macri, sus aliados más importantes. La analista Solange Márquez Espinoza, advirtió en una columna del Universal que la decisión de México de no acompañar la condena a Venezuela, pone en riesgo la búsqueda de una buena relación con Trump.

 

"¿Cual es la estrategia del gobierno mexicano? Si es que la tiene. pues por un lado, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard han dejado claro que buscan tener una buena relación con nuestro vecino del norte; sin embargo el apoyo (tácito o expreso) a Maduro al darle la espalda al Grupo Lima, coloca a México en una posición bastante difícil de sostener en el largo plazo. Veremos hasta cuando la Doctrina Estrada les permite nadar el muertito", sostuvo Márquez Espinoza.

 

En efecto el regreso de México a su histórica tradición de no intervención en los asuntos de terceros países parece ser el principal argumento político del giro de López Obrador.

 

"Es un giro totalmente esperado. Obrador tiene una visión muy distinta a Peña Nieto en cuanto a cómo manejar las relaciones públicas del exterior. No es que Peña Nieto haya sido anti chavista, sino que la política exterior mexicana fue históricamente no intervencionista en respeto a la soberanía de las naciones. En ese sentido, creo que López Obrador recupera una política exterior mexicana más decantada a la izquierda", evalúa Yarto.

 

"Es un giro totalmente esperado. Obrador tiene una visión muy distinta a Peña Nieto en cuanto a cómo manejar las relaciones públicas del exterior. No es que Peña Nieto haya sido anti chavista, sino que la política exterior mexicana fue históricamente no intervencionista en respeto a la soberanía de las naciones", dijo Manuel Yarto, académico de la Universidad de Regiomontana. 

 

El académico de la Regiomontana concede sin embargo que "aún hay que esperar más reacciones de parte de México porque, si bien no se suma a la condena que se maneja estar manipulada por la Casa Blanca, yo creo que el Gobierno debiera ser más crítico respecto a la represión de Nicolás Maduro hacia sus ciudadanos".

 

Este matiz hasta ahora no se vio y no parece existir voluntad en la administración de López Obrador de esbozar una mínima crítica hacia Maduro, que fue uno de los invitados estrella a la asunción de AMLO. De hecho, luego de tomada la decisión de no acompañar la declaración del Grupo Lima, el subsecretario para América Latina, Maximiliano Reyes, avanzó un pasó más y públicamente pidió "no interferir en Venezuela".

 

Pero acaso Yarto da en el punto al subordinar el tema Venezuela a un asunto mucho más candente para Trump. La inmigración y su necesidad imperiosa de conseguir la colaboración de López Obrador, como lo está haciendo.

 

"Creo que Trump no se va a confrontar con México por el tema de Venezuela. Se están logrando muy buenos acuerdos en el tema de migración, tema que es más prioritario para el presidente de Estados Unidos", concluyó el analista.

 

 

 

Brasil: Bolsonaro no gobernará para todos

Por lo general, cuando una persona asume la presidencia de un país, se espera el discurso inaugural ante el Congreso para ver los lineamientos de lo que será su gestión de gobierno. Por lo general, también dice que va a gobernar para todos y que a pesar de las diferencias con sus adversarios durante la contienda electoral su objetivo principal es unir a los ciudadanos y ciudadanas detrás de un objetivo común. Desde ya que las primeras palabras suelen estar dedicadas a responder a las expectativas de quienes depositaron su voto por quien triunfó.

Sin embargo, en su breve discurso de apenas nueve minutos, el flamante presidente de BrasilJair Bolsonaro sorprendió porque no delineó un plan de gobierno y repitió las consignas de su campaña. Fue tan obvia la falta de un plan de gestión que en la portada del influyente diario O Estado de Sao Paulo el título central fue “como presidente repite el discurso electoral”.

Por otra parte, no sólo que no hubo alusiones a que gobernaría para todos, sino que dijo que combatiría la “ideología de género” y que Brasil volvería a ser un país “libre de amarras ideológicas”. Bolsonaro fue aún más explícito fuera del Congreso ante una multitud de seguidores. Allí dijo que “el pueblo comenzó a liberarse del socialismo” y que no se podía dejar que “ideologías nefastas dividieran a los brasileños”.

Por si quedaban dudas de lo que implica la frase “libre de amarras ideológicas”, su jefe de gabinete, Onyx Lorenzoni, lo aclaró cuando afirmó: “Vamos a despetizar el Brasil”. Lo dijo en clara alusión a erradicar todo lo que pueda estar ligado al PT, el Partido de los Trabajadores del expresidente Lula da Silva, quien continúa preso. Dicho y hecho, el gobierno dispuso cesantear a funcionarios del gobierno federal porque “es importante retirar de la administración todos los que tienen una marca ideológica clara”, según aseguró el propio Lorenzoni.

En cualquier lugar del planeta esto se llama persecución ideológica. Pero en el Brasil de Bolsonaro, la persecución se traduce en estar “libre de amarras ideológicas”, entendiendo a la ideología solamente como la ideología del PT de Lula; como si no fuera una definición ideológica el cálido recibimiento al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, o al primer ministro de Hungría, Viktor Orban, ambos políticos que suelen ser calificados como de “derecha” e incluso de “extrema derecha”. Ni que hablar, claro está, de la manifiesta admiración del presidente Bolsonaro hacia Donald Trump, que muy pocos en el mundo declaman tan abiertamente.

Brasil entra en una nueva era. ¿Será esta la era de las persecuciones ideológicas en nombre de la erradicación de las ideologías?

Botellazos y gases lacrimógenos en la nueva marcha de los "chalecos amarillos"

Por lo menos 25 mil manifestantes participaron en una nueva protesta de los "chalecos amarillos", por octavo sábado consecutivo, volviendo a apuntar en varias ciudades de Francia contra el programa económico y social impulsado por el mandatario francés Emmanuel Macron. En esta oportunidad, volvieron a registrarse violentos enfrentamientos entre los manifestantes y efectivos policiales de París.

 

"La situación es tensa, especialmente en París, donde hay acciones violentas contra la Policía, un intento de entrometerse en las prefecturas, en el Tribunal de Avignon y tensiones esta mañana en Beauvais", indicaron fuentes policiales al finalizar esta tarde y al estimar en 25 mil el número de manifestantes en todo el país. 

Lo cierto es que este sábado no faltaron gases lacrimógenos en respuesta a las botellas y piedras que fueron lanzadas por los "chalecos amarillos". El mismo tipo de incidentes se reprodujeron en otras ciudades y tal como fue señalado por varios medios franceses al menos un uniformado resultó herido. Importante resulta recordar que semana pasada este mismo movimiento convocó en vísperas de Año Nuevo por lo menos 32 mil manifestantes.

 

La de hoy es la primera movilización de 2019, pese a las concesiones de la administración de Macron. Los funcionarios se alistan para discutir el listado de las reivindicaciones del movimiento al promediar enero. Lo cierto es que el movimiento de los "chalecos amarillos" nació en protesta de la suba del precio de los combustibles.

 

Sin embargo, luego se encargaron de defender reivindicaciones más profundas, vinculadas a los impuestos así como al derecho a un referéndum de iniciativa ciudadana. Este sábado las manifestaciones comenzaron de forma pacífica sin embargo tras el mediodía se registraron enfrentamientos con la policía, sobre todo en París donde un gendarme resultó herido. 

 

"Vamos a manifestarnos aquí cada sábado, continuará en 2019", adelantó a viva voz y por medio de un megáfono una de las representantes de los "chalecos amarillos". Tal como consignó AFP así como la agencia Noticias Argentinas, en diversas ciudades se escuchaba "¡Macron dimisión!". Mientras tanto, en inmediaciones del Sena se vivió otro momento de marcada tensión. 

 

Los manifestantes de dirigían del ayuntamiento hacia la Asamblea Nacional y fue en ese trayecto que se registraron forcejeos con los efectivos de seguridad. Los protestantes comenzaron a lanzar botellas y piedras a lo que los policías contestaron con gases lacrimógenos. "Vamos a manifestarnos aquí cada sábado, continuará en 2019", insistieron en ese marco los "chalecos amarillos".

 

Venezuela: el nuevo presidente del Parlamento llamó al Ejército a sublevarse contra Maduro

El nuevo presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (AN, Parlamento unicameral), Juan Guaidó, del partido Voluntad Popular (VP) del encarcelado Leopoldo López, llamó este sábado en su acto de investidura al Ejército a sublevarse contra el presidente Nicolás Maduro, a quien calificó como "un dictador".

"Hoy está rota la cadena de mando, al no tener un legítimo comandante en jefe que derive de la soberanía popular", argumentó Guaidó, de 35 años, en su intervención tras jurar el cargo.

Exigió entonces al Ejército "actuar para restituir el orden constitucional" al considerar que es momento de que todos actuemos, incluidos los militares, según informó el partido Voluntad Popular en un comunicado recogido por Europa Press.

Recordó que los militares padecen los mismos problemas que cualquier venezolano. "Llegan a sus casas y la nevera está vacía por falta de comida. Tienen a un familiar enfermo y no pueden curarlo por falta de medicinas. Ustedes mismos han enterrado a sus compañeros que han sido víctimas del hampa, de la guerrilla o grupos irregulares a quienes se les ha entregado nuestra soberanía, pisoteando el uniforme que ustedes representan. Hoy 5 de enero de 2019 sabemos que ustedes son parte de la Venezuela que aspira libertad, progreso, justicia, seguridad y oportunidades", enfatizó.

El diputado Édgar Zambrano, de la formación Acción Democrática (AD), y Stalin González, de Un Nuevo Tiempo (UNT) fueron designados como primer y segundo vicepresidente del Legislativo respectivamente, tras obtener la mayoría de los respaldos.

Guaidó llamó también a los diputados a trabajar para generar una transición política en el país que ponga fin al gobierno chavista y permita "elecciones libres", citó Efe.

Aseguró que a partir del 10 de enero, cuando Nicolás Maduro tiene previsto jurar como jefe de Estado reelegido, la Presidencia de la República estará "usurpada" y por ello la Cámara asumirá "la representación del pueblo y de Venezuela ante la comunidad internacional".

A la sesión de hoy acudieron alcaldes y concejales opositores, representantes sindicales, dirigentes políticos, un centenar de diputados y una veintena de representantes diplomáticos.

Luego de que la oposición se hiciera con la mayoría de los escaños, el Supremo declaró a la AN en desacato por lo que sus actos son considerados nulos y Maduro no rinde cuentas a los diputados desde 2016.

 

Los "chalecos amarillos" vuelven a las calles para desafiar al Gobierno

Los "chalecos amarillos" celebran este sábado su octava jornada de manifestaciones para dar un nuevo impulso al movimiento y desafiar al gobierno, que denuncia un intento de "insurrección" y reclama la vuelta al orden. De esta manera, será la primera movilización de 2019, pese a las concesiones de Gobierno de Emmanuel Macron.

 

En este sentido, en París se prevén dos actos principales: una marcha y una concentración en los Campos Elíseos, punto fuerte de las movilizaciones de los anteriores sábados. En tanto, a primeras horas de la mañana, unas 15 furgonetas de las fuerzas de seguridad estaban estacionadas en la conocida avenida, cerca del Arco del Triunfo, pero había pocos manifestantes, constató la AFP.

 

 

El pasado miércoles, Eric Drouet, figura controvertida del movimiento, fue arrestado y permaneció detenido una decena de horas, lo que generó indignación en la oposición y los "chalecos amarillos", que denunciaron una detención "política" y prometieron "no rendirse". Asimismo, algunos "chalecos amarillos" pidieron al defensor del pueblo que abra una investigación por "vulneración de la libertad".

 

Así, esta octava jornada de reclamos, será una prueba para el movimiento de protesta, que lleva mes y medio desafiando al Gobierno francés. Si bien en las últimas semanas parece haber perdido concocatoria, en la última manifestación, el 29 de diciembre, se registraron 12.000 manifestantes en todo el país, según el ministerio de Interior.

 

Esa institución había censado 38.600 el 22 de diciembre y 282.000 el 17 de noviembre, durante el acto fundador del movimiento, que surgió contra el alza del precio de los carburantes, antes de defender reivindicaciones más amplias, relativas a la fiscalidad o al derecho a un referéndum de iniciativas ciudadanas.

 

De esta manera, el jefe del Estado, Emmanuel Macron, anunció el 10 de diciembre una serie de medidas, como respuesta a los reclamos. Así determinó el aumento de 100 euros del salario mínimo, y prometió, en un discurso el 31 de diciembre, una vuelta al "orden republicano". Sin embargo, las voces críticas distan mucho de acallarse y el movimiento vuelve a los sábados de protestas.

 

"El movimiento, se ha convertido en un acto de agitadores que quieren la insurrección y, en el fondo, derrocar al gobierno", consideró el viernes Benjamin Griveaux, portavoz del Gobierno. En tanto, el ministro de Interior, Christophe Castaner, instó a las fuerzas de seguridad a continuar frenando al movimiento, a todos puntos de concentración que continúa habiendo en las carreteras francesas.

 

En este sentido, para tratar de esquivar a la policía, algunos "chalecos amarillos" parecen plantear una nueva estrategia basada en la discreción. Así, "Francia en cólera" sugirió a sus simpatizantes que se quiten los chalecos fluorescentes el sábado para "presentarse en las calles (...) como los meros ciudadanos que son" y que continúen los reclamos, a pesar de las más de 1.500 personas que resultaron heridas, 53 de ellas de gravedad.

 

 

México: asesinaron a Cutberto Porcayo Sánchez, líder político del partido del presidente López Obrador

Se trata de Porcayo Sánchez, líder del Movimiento Regeneración Nacional de México, que fue atacado a balazos en Oaxaca. Es el segundo político asesinado en las últimas 48 horas.

Cutberto Porcayo Sánchez, líder del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de México, murió atacado a balazos, con lo que suman dos los dirigentes de esta fuerza política -a la que pertenece el presidente Andrés López Obrador- asesinados en las últimas 48 horas en el estado de Oaxaca.

 

El líder de Morena en San José del Progreso, fue asesinado a tiros en un ataque en el que su esposa, Denia Itzel Mata, resultó herida de gravedad, informó la dirigente nacional del partido, Yeidckol Polevnsky.

 

"Indignante la violencia que en Oaxaca están sufriendo nuestros compañeros, hoy fue asesinado cobardemente el profesor Cutberto Porcayo", acusó la dirigente nacional de Morena en un mensaje en su cuenta oficial de Twitter.

 

Porcayo fue atacado a balazos cuando viajaba en su automóvil en un municipio cercano y su esposa fue llevada a un hospital para recibir atención médica, reportaron medios locales.

 

El martes pasado, en el primer día de 2019, Alejandro Aparicio, alcalde del municipio mexicano de Tlaxiaco, fue asesinado a tiros minutos después de haber tomado posesión de su cargo y las autoridades detuvieron a uno de sus presuntos asesinos.

 

Estos casos se sumaron al asesinato el 16 de diciembre de la alcaldesa Olga Gabriela Kobel, del municipio de Juárez del norteño estado mexicano de Coahuila.

 

México está considerado un país muy peligroso para el ejercicio de la función pública. Durante la pasada campaña electoral, en la que se renovaron 3.400 cargos públicos y que culminó el 1° de julio, se contabilizaron centenares de agresiones y unos 130 políticos asesinados.14:38 

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